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Profesora de Filosofía del IES Mariana Pineda (Granada)

La persona más importante en la vida de Víctor (4ºA)

               Mi madre; María, es la persona más importante de mi vida ya que ella me dio la vida y me ha dado todo lo que tengo; Un montón de cariño, mis hermanos, una casa, comida, estudios y demás. Sin su ayuda nunca habría sido la persona que soy hoy en día; con mi carácter, mi forma de ser y pensar... Ella me ha ayudado a conseguir todo esto con la educación y moral que me ha enseñado.

               Es una gran persona y me ha enseñado unos principios y modales. Con su fe ha sido capaz de seguir adelante aunque sus padres murieron cuando ella era aun una niña, cosa que me parece increíble y un ejemplo digno a seguir.

               Es el mejor ejemplo que tengo de una persona fuerte y valiente con agallas para seguir adelante, con una familia con tres hijos, su trabajo y todo lo que hace por mi y toda mi familia, pero ella nunca se rinde. Esta por todos y para todos, siempre dando cariño a todas las personas de su vida. Lo que no significa que mi padre no sea el mejor del mundo, pero eso ya es otra historia.

               En resumen, la mejor persona que tengo, quiero y querré nunca; pase lo que pase ella me lo ha dado todo.


Laura (4ºB) nos cuenta quienes son las personas más importantes de su vida.


   Las personas que son importantes para mí y a las cuales necesito día a día son mis padres y mi hermano.
   Son unos pilares fundamentales en mi vida porque me aportan estabilidad y felicidad y son las personas que se han encargado en enseñarme una serie de valores y una educación para ser buena persona.
    Mi madre es una persona tan especial, porque sé que puedo contar con ella para cualquier cosa y no me va a fallar. Es mi mejor amiga y está en todo momento haciéndome feliz y apoyándome. En cualquier momento de tu vida, hasta que no te pasan ciertas circunstancias no entiendes lo duro que puede resultar llegar a perder a una persona.
   Mi madre sufrió una enfermedad, cáncer de mama, y yo no podía entender
lo que estaba sucediendo, ¿por qué nos tocó esto?…y de verdad no lo llegas a superar, de hecho no me gusta que me hablen del tema porque me entran miedos, por ejemplo, el miedo a perderla, y de verdad la admiro mucho porque me muestra paz y sabiduría cuando tengo que tomar decisiones y cuando ha tenido problemas, nos ha dado fuerzas para seguir adelante y darnos a entender que todo está bien.
   Mi padre también es una persona importante en mi vida y lo admiro al igual que a mi madre pero lo malo es que por exceso de trabajo no puedo disfrutar de su compañía cuando quiera pero eso sí, su día de descanso lo pasamos disfrutándolo  juntos en familia. Él es la parte tranquila de la familia y siempre se ha esforzado en que tengamos calidad de vida y nos aporta bienestar, cariño, humor “negro” ja,ja,ja…Mi padre daría todo por su familia y derrocha bondad aunque de vez en cuando saca su mal genio.
   Mi hermano es muy travieso pero lo quiero mucho y viceversa. Tiene mucha vitalidad, es juguetón, es sincero y siempre tiene esa sonrisilla picarona en el rostro. Reconozco que tenemos roces y peleas pero en el fondo nos queremos con locura y no podemos estar separados el uno del otro. También es muy generoso.
   Ya sé que en la redacción sólo menciono cualidades positivas de mi familia, soy consciente de que también tienen aspectos negativos pero considero que lo positivo supera con creces lo negativo. Es la familia que tengo y los quiero mucho.

Sobre huracanes y otras catástrofes no tan naturales


 "En el verano de 2004, el huracán Charley salía con toda su violencia del Golfo de México para acabar en el Atlántico y de paso asolar Florida. Murieron veintidós personas, los daños ascendieron a 11.000 millones de dólares. En una gasolinera de Orlando vendían a diez dólares las bolsas de hielo que antes costaban dos. Como no había energía eléctrica  a muchos no les quedó más remedio que pagar. Los árboles derribados aumentaron la demanda de motosierras y reparaciones de tejados. Por retirar dos árboles del tejado de una casa se pidieron 23.000 dólares.  Las tiendas que vendían pequeños generadores eléctricos por 250 dólares querían ahora 2000. A una mujer de setenta y siete años que huía del huracán con su anciano marido y una hija discapacitada le cobraron 160 dólares por noche por una habitación de hotel que normalmente costaba solo 40.
Muchos montaron en cólera en Florida por esos precios hinchados. “Tras la tormenta, los buitres”, rezaba un titular del periódico USA toda. Un vecino, cuando le dijeron que quitar un árbol que había caído sobre su tejado le iba a costar 10,500 dólares, declaró que estaba mal que “quieran aprovecharse de las penalidades y desgracias de otros”. El fiscal general de ese estado pensaba lo mismo: “Estoy asombrado de hasta dónde debe de llegar la codicia en el corazón de algunos para que pretendan aprovecharse de quienes están sufriendo por el huracán”.
El huracán dejó tras de sí un debate sobre los precios abusivos. La cuestión se planteó en los siguientes términos: ¿debe intervenir  el Estado prohibiendo las subidas especulativas de precio incluso, si con ello interfiere la libertad de compradores y vendedores para cerrar los tratos que deseen?, o por el contrario ¿se debe dejar libertad a la gente para que venda los productos al precio que se derive de la ley de la oferta y la demanda?.
Florida tiene una ley que prohíbe las subida especulativas de precios. Tras el huracán la oficina del fiscal general recibió más de dos mil quejas. Algunas llegaron a los tribunales, y con éxito. Una cadena hotelera tuvo que abonar 70.000 dólares en multas y devoluciones a clientes a los que se había cobrado de más.
Sin embargo, según algunos economistas defensores del libre mercado, “precio abusivo” es una expresión emocionalmente potente pero carente de sentido desde el punto de vista económico. Según estos economistas los “precios abusivos” son simplemente precios claramente mayores de lo acostumbrado, pero los precios a los que se está acostumbrado no son moralmente sacrosantos, no son más especiales que cualquier otro precio que las circunstancias del mercado –incluidas las creadas por el paso de un huracán- pueden propiciar.
De acuerdo con las teorías del libre mercado, un precio más alto del hielo, el agua embotellada, las reparaciones de los tejados, los generadores o las habitaciones de los hoteles, tiene la ventaja de que incentiva a proveedores de servicios a suministrar lo necesario incluso en las circunstancias más difíciles. Hace que merezca la pena el esfuerzo por producir y vender, por lo tanto no tiene nada de injusto: los precios altos simplemente reflejan el valor que compradores y vendedores deciden darles a las cosas que intercambian"

(Adaptado de M.J. Sandel: “Justicia, ¿hacemos lo que debemos”. Random House, Mondadori, 2011)

Lee el texto y  responde a las siguientes preguntas.¿Es justo o no que los precios de productos básicos suban en situaciones de emergencia social?
  1. ¿Debe el Estado poner límites y castigar la codicia de la gente?
  2. ¿Consideras justo que el  Estado limite la  libertad del  ciudadano para que decida qué precio quiere ponerle a las cosas que vende?
  3. ¿Es justo que el Estado intervenga en cuestiones morales?. Si la respuesta es afirmativa...¿en qué tipo de cuestiones?, ¿debe haber algún límite?


 
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